¿Qué quiere el Estado Islámico?
Desde
el año 2006, el autoproclamado Estado Islámico ha arrebatado 190 mil
kilómetros cuadrados de territorio, decapitado “infieles” y destruido
patrimonios de la humanidad – transmitiendo gran parte de sus acciones a
todo el mundo mediante Internet. Su acto más notorio a últimas fechas
son los atentados terroristas en París, en los que perdieron la vida 129
personas. Entonces, ¿Qué pretende ISIS además de difundir terror y
llamar la atención de todo el mundo?

El
pasado 13 de noviembre, Paris se convirtió en el escenario de una
película de terror. De hecho, y para ser más coherentes, en un
sangriento reality show. El Estado Islámico (ISIS) planeó y ejecutó
acciones coordinadas de hombres bomba y tiradores en varios puntos de la
ciudad capital. La cifra oficial hasta la fecha es de 129 personas
muertas y más de 350 heridos. Se trató del segundo atentado del grupo
terrorista en territorio francés en lo que va del año, recordemos que en
enero, en la redacción de la publicación Charlie Hebdo, 12 personas
fueron asesinadas.
Poco antes del ataque en París, ISIS derribó un avión de bandera rusa que sobrevolaba Egipto y explotó dos hombres bomba en Beirut, la capital de Líbano. Ninguno de estos eventos son hechos aislados. ISIS, que nació la década pasada, es mucho más que una simple organización terrorista. Hoy, se autoproclama como un Estado y, aunque no sea reconocido por otras naciones, funciona como tal. Tienen un territorio bajo su control, ejército, cobran impuestos (probablemente la mayor fuente de ingresos del gobierno), comercio (centrado en el contrabando de petróleo) y prestación de servicios a los “ciudadanos”. Estabilizado como un poder paralelo, su objetivo es lanzar una ofensiva sistemática para empujar a los enemigos y atraerlos al combate.
En una carta pública, ISIS celebró el ataque a la “capital de la prostitución y la obscenidad, (…) por qué Alá es toda alabanza y gratitud”. Al final del comunicado, una amenaza: “este ataque fue el primero de una tempestad y una advertencia para aquellos que quieren aprender”. ¿Hasta dónde puede llegar esta tempestad?, ¿Qué es lo que quiere ISIS con estos atentados espectaculares escudados en la fe? A continuación explicamos las principales razones que impulsan al Estado Islámico a la guerra.
Poco antes del ataque en París, ISIS derribó un avión de bandera rusa que sobrevolaba Egipto y explotó dos hombres bomba en Beirut, la capital de Líbano. Ninguno de estos eventos son hechos aislados. ISIS, que nació la década pasada, es mucho más que una simple organización terrorista. Hoy, se autoproclama como un Estado y, aunque no sea reconocido por otras naciones, funciona como tal. Tienen un territorio bajo su control, ejército, cobran impuestos (probablemente la mayor fuente de ingresos del gobierno), comercio (centrado en el contrabando de petróleo) y prestación de servicios a los “ciudadanos”. Estabilizado como un poder paralelo, su objetivo es lanzar una ofensiva sistemática para empujar a los enemigos y atraerlos al combate.
En una carta pública, ISIS celebró el ataque a la “capital de la prostitución y la obscenidad, (…) por qué Alá es toda alabanza y gratitud”. Al final del comunicado, una amenaza: “este ataque fue el primero de una tempestad y una advertencia para aquellos que quieren aprender”. ¿Hasta dónde puede llegar esta tempestad?, ¿Qué es lo que quiere ISIS con estos atentados espectaculares escudados en la fe? A continuación explicamos las principales razones que impulsan al Estado Islámico a la guerra.
La venganza.
Los
integrantes de ISIS atribuyen el distanciamiento con Occidente al
pasado: las sangrientas Cruzadas medievales, que llevaron el terror a
todo el territorio islámico. Sin embargo, pese a que esta guerra
religiosa resultó lamentable, la realidad es que musulmanes y cristianos
convivieron de forma totalmente pacifica durante buena parte de la
historia.

Pero
los conflictos políticos entre los dos mundos no hicieron más que
aumentar. Algunos árabes están resentidos por la influencia europea y
norteamericana en sus asuntos nacionales – incluso por la delimitación
de sus fronteras, definidas por Francia y el Reino Unido tras el final
de la Gran Guerra. Eso sin hablar de la codicia de Occidente por esta
región, que es rica en petróleo, gas natural y piedras preciosas, algo
que resulta en frecuentes invasiones y enfrentamientos por el control
del territorio.
Uno de los principales objetivos del Estado Islámico es la dominación de Medio Oriente, para impedir que los países occidentales sigan ostentando tanto poder en la región. En la época de Saddam Hussein, que mantuvo a Irak bajo una dictadura entre las décadas de 1980 y 2000, el país era una de las áreas más poderosas e importantes del mundo árabe, gracias a sus riquezas naturales y a las ventajas de poseer un Estado laico. Cuando los Estados Unidos invadieron el país en el año 2003, bajo el pretexto de una supuesta posesión de armas de destrucción masiva, exigieron la disolución del ejército local. Muchos de estos soldados entrenados, que se integraron a diversos grupos armados, hoy se unificaron en el Estado Islámico. Por esto es lógico que los estadounidenses estén en su lista de enemigos.
Pero, ¿por qué tantas embestidas contra Francia? Millones de ciudadanos musulmanes viven en territorio francés y suelen recibir el trato de un ciudadano de segunda. Esto irrita demasiado a estas personas. La mayoría de los terroristas involucrados en el ataque en París eran franceses o belgas, que son vecinos de Francia. Otro posible motivo serían los 200 bombardeos franceses a posiciones de ISIS en Irak desde septiembre del año pasado. Y, por supuesto, los valores. Los ataques de un Estado paralelo y totalitario a la cuna de la Ilustración son algo muy simbólico: una afrenta directa a la democracia moderna.
Uno de los principales objetivos del Estado Islámico es la dominación de Medio Oriente, para impedir que los países occidentales sigan ostentando tanto poder en la región. En la época de Saddam Hussein, que mantuvo a Irak bajo una dictadura entre las décadas de 1980 y 2000, el país era una de las áreas más poderosas e importantes del mundo árabe, gracias a sus riquezas naturales y a las ventajas de poseer un Estado laico. Cuando los Estados Unidos invadieron el país en el año 2003, bajo el pretexto de una supuesta posesión de armas de destrucción masiva, exigieron la disolución del ejército local. Muchos de estos soldados entrenados, que se integraron a diversos grupos armados, hoy se unificaron en el Estado Islámico. Por esto es lógico que los estadounidenses estén en su lista de enemigos.
Pero, ¿por qué tantas embestidas contra Francia? Millones de ciudadanos musulmanes viven en territorio francés y suelen recibir el trato de un ciudadano de segunda. Esto irrita demasiado a estas personas. La mayoría de los terroristas involucrados en el ataque en París eran franceses o belgas, que son vecinos de Francia. Otro posible motivo serían los 200 bombardeos franceses a posiciones de ISIS en Irak desde septiembre del año pasado. Y, por supuesto, los valores. Los ataques de un Estado paralelo y totalitario a la cuna de la Ilustración son algo muy simbólico: una afrenta directa a la democracia moderna.
El dominio.
Como
se explicó arriba, el Estado Islámico ya es un Estado. No en el sentido
de que sea una nación reconocida por la ONU, sino como un espacio
autónomo, con autoridad y leyes particulares. La Constitución recae en
la Sharia, un sistema de leyes basado en una interpretación escrita del
Corán, el libro sagrado del Islam. Esto quiere decir que: a los ladrones
que son atrapados en el acto se les deben cortar las manos, la
crucifixión es una forma legítima de ejecutar a los infieles, las
mujeres de los enemigos pueden ser esclavizadas, y los extranjeros solo
pueden vivir si pagan impuestos especiales y si admiten ser inferiores a
los musulmanes. Todo esto es ley en los dominios de ISIS.

Su
imperio es el califato, un área comandada desde el 2014 por Abu Bakr al
Baghdadi, líder que se afirma como el sucesor de Mahoma. Y no fue
electo, sino que se autoproclamó.
Actualmente, el Estado Islámico tiene dominio sobre un territorio que forma parte de Siria e Irak. Según información del ejército de los Estados Unidos, el área sobrepasa los 190 mil km2 – un poco más que el tamaño del estado de Sonora. Y su intención no es otra que ampliarse. ISIS no reconoce ningún tipo de autoridad. Por esto, ni se inmuta a la hora de invadir territorios de otros países.
Actualmente, el Estado Islámico tiene dominio sobre un territorio que forma parte de Siria e Irak. Según información del ejército de los Estados Unidos, el área sobrepasa los 190 mil km2 – un poco más que el tamaño del estado de Sonora. Y su intención no es otra que ampliarse. ISIS no reconoce ningún tipo de autoridad. Por esto, ni se inmuta a la hora de invadir territorios de otros países.

En
el libro “Empire of Fear: Inside the Islamic State” el periodista
Andrew Hosken ilustra un mapa con las áreas que pretenden dominar hasta
el año 2020. Su plan es conquistar todo Medio Oriente, el norte de
África y países europeos como Portugal y Austria.
El apocalipsis.
Actualmente,
la población bajo el mando de ISIS suma aproximadamente 8 millones de
personas. Pero el Estado Islámico pretende que musulmanes de todos los
rincones del mundo migren al califato, de forma que lo consoliden. Los
propios miembros de la religión que no están de acuerdo con los puntos
del gobierno, como los chiítas, deben morir.
En otro comunicado, ISIS proclama que sus atentados son una forma de iniciar el fin de los tiempos. Ellos creen que una gran batalla contra los infieles dará inicio al juicio final, profetizado en un hadiz, uno de sus textos sagrados. Un detalle importante es que, según la interpretación de la profecía, esto tendrá lugar en Abiq, Siria, justo donde se encuentra la base de operaciones de ISIS. Después de decapitar al agente humanitario Peter Kassig, en 2014, el verdugo dijo “aquí estamos, enterrando al primer cruzado americano en Abiq y esperando ávidamente que el resto de sus ejércitos lleguen”. El mensaje deja en claro que el grupo pretende atraer al enemigo a su territorio para la batalla final e invoca la muerte de un falso mesías. “Cuando el enemigo de Alá encuentre a Jesús, él se disolverá, como cuando la sal se disuelve en el agua”, dice el hadiz. Por supuesto que el Estado Islámico interpreta este texto de la forma que más le conviene. “El lenguaje en muy simbólico. Los terroristas lo interpretan a su modo. Hay quien defiende que esta batalla no es física, sino una metáfora sobre mantenerse firme ante los problemas personales y religiosos”, dice Rodrigo Franklin, teólogo da Universidad Presbiteriana Mackenzie.
En otro comunicado, ISIS proclama que sus atentados son una forma de iniciar el fin de los tiempos. Ellos creen que una gran batalla contra los infieles dará inicio al juicio final, profetizado en un hadiz, uno de sus textos sagrados. Un detalle importante es que, según la interpretación de la profecía, esto tendrá lugar en Abiq, Siria, justo donde se encuentra la base de operaciones de ISIS. Después de decapitar al agente humanitario Peter Kassig, en 2014, el verdugo dijo “aquí estamos, enterrando al primer cruzado americano en Abiq y esperando ávidamente que el resto de sus ejércitos lleguen”. El mensaje deja en claro que el grupo pretende atraer al enemigo a su territorio para la batalla final e invoca la muerte de un falso mesías. “Cuando el enemigo de Alá encuentre a Jesús, él se disolverá, como cuando la sal se disuelve en el agua”, dice el hadiz. Por supuesto que el Estado Islámico interpreta este texto de la forma que más le conviene. “El lenguaje en muy simbólico. Los terroristas lo interpretan a su modo. Hay quien defiende que esta batalla no es física, sino una metáfora sobre mantenerse firme ante los problemas personales y religiosos”, dice Rodrigo Franklin, teólogo da Universidad Presbiteriana Mackenzie.

Más
allá de los libros religiosos, los conflictos en Medio Oriente
realmente están detonando al mundo. Además de la carnicería de las
ejecuciones y de los ataques a los monumentos, el impacto se ha sentido
incluso en la naturaleza. Un estudio publicado por la revista Science
Advances señala que la calidad del aire en países como Siria, Palestina y
Egipto está empeorando de forma drástica como consecuencia directa de
la quema de combustible en las áreas de conflicto. Y así es que ISIS
acaba con el mundo incluso cuando ni siquiera está pensando en ello.